domingo, 2 de diciembre de 2012


LA PRIMAVERA DE PRAGA:
“600 MIL SOLDADOS Y 2 MIL 300
TANQUES, INVADIERON EL PAÍS”
Milán Kundera un crítico mordaz del socialismo.
Raúl Mestre
A las ocho y media de la mañana de un tres de Diciembre de 1968,    celebré mi cumpleaños en una  inmensa habitación europea, muerto del frio, sentado sobre la cama,  escuchando   la explicación  que  una joven polaca, hacia por t.v.  sobre  lo que fue  “La Primavera de Praga”.
La mujer de unos hermosos ojos azules y  una voz melodiosa decía que la  “primavera de Praga, fue un período de liberalización política en Checoslovaquia, que duró desde el 5 de enero de 1968,  hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país fue invadido por la Unión de Repúblicas Socialistas  y sus aliados del Pacto de Varsovia”. 
Antes de continuar  con este relato que me llena de nostalgia , debo decir que cuando llegamos a Checoslovaquia, en 1968,  cuatro meses antes  la “La Primavera de Praga” se había acabado, ya las tropas del pacto de Varsovia habían invadido a Checoslovaquia y ya se había puesto  fin al proceso de apertura política, como bien me lo  había dicho un mes antes en Bogotá  , un pelao checo,   mientras  vendíamos cachivaches  en el pasaje de los hippies, en la calle 60 entre 9 y 13, para hacer la plata del viaje.
Bueno, pero  volviendo a mi viaje a  Checoeslovaquia, el  sacrificio no fue en balde, porque estando allá  escuché a  “Gilbert Becaud” cantando en la vía pública  “Nataly”, mi canción favorita y  supe que su verdadero nombre era Gilbert Léopold Silly  (murió el  18 de diciembre de 2001)   También conocimos a Milán Kundera, un escritor checo  cuyas novelas me habían dejado estupefacto. Disfruté de sus obras  un montón. Me  pareció estar leyendo a Dios. Y en especial   La vida está en otra parte (al terminar de leerla, tuve la misma  sensación que con “el Principito”: Me puse a llorar.  Son obras de un nivel literario difícil de superar. De verdad que  Kundera enamora.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, Milán Kundera tuvo que ganarse la vida como  pianista de jazz, porque  cuando el periodo de liberalización  política llegó a su final y  600.000 soldados  y 2.300 tanques invadieron el país, sus obras se prohibieron y quedó desempleado. Tal vez por eso se convirtió en  un crítico mordaz del socialismo.
En 1975 Milán Kundera consiguió emigrar a Francia, y entre ese año y 1980 enseñó literatura  en la Universidad de Rennes, y más tarde  su obra “La vida está en otra parte” obtiene el Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia durante el año de su aparición. Su siguiente novela, “La despedida”, obtuvo el Premio Mondello al mejor libro editado en Italia. En 1981, el conjunto de la obra de Kundera mereció en Estados Unidos el “Commonwealth Award”, premio otorgado simultáneamente al conjunto de la obra dramática de Tennessee Williams.
Ese año la publicación del  libro “de la risa y el olvido” le valió la revocación de su ciudadanía checa. En 1984 publicaría “La insoportable levedad del ser”, considerada como una de sus obras cumbres. A pesar de su militancia comunista en su juventud, Kundera se convirtió, desde el inicio de su actividad literaria, en un enemigo acérrimo  del socialismo. A su vez, su principal obra “La insoportable levedad del ser”, se convirtió en una referencia importante a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en Europa del Este  durante la guerra fría

martes, 13 de noviembre de 2012


“EL DESTINO, COMO LA ARAÑA,TEJIÓ LA TRAMA DE LA MUERTE”

Fuerzas extrañas  que se entremezclan  en los profundos laberintos de la vida
Raúl Mestre

La de hoy  es  una de esas  historias  que nos muestra como la muerte, viene precedida por  símbolos y coincidencias que  solo advertimos cuando  la  fatalidad  ya ha  cumplido su cometido.Un    miércoles,  día   que desde los tiempos de los alquimistas, el  destino  utiliza  para hacer sus travesuras, Iván de Jesús Fontalvo Turizo, un adolescente de 16 años, estaba en un  negocio de jugos que  su padre tenia en un sector del barrio la Magdalena cuando intempestivamente le entró una    llamada a su celular
Como el  destino,  no descansa ni pierde el tiempo  recibiendo llamadas, empezó en ese preciso momento a tejer  como la araña la trama del futuro  y fue así como  Iván de Jesús,  atravesó  caminando la calle y salió desesperado para  un establecimiento llamado “comidas rápidas metropolitana” 
Eso fue   a las  9 de de la noche del 9  noviembre del año pasado, y allí fue asesinado por un sujeto de nombre  John Jairo Fernández, alias   “El Zorrillo” según la acusación que ante el juzgado  5 penal del circuito hiciera la fiscalía.  
Pese a su corta edad, Iván tenía mucho éxito con las muchachitas  y ese día pese a que iba caminando muy rápido un amigo  quien  tiene su  apartamento  en esas inmediaciones  recuerda que vio   los últimos segundos que en esta vida tuvo su  amigo
“Exactamente a las  9 lo vi  caminando hacia “comidas rápidas metropolitana”  y después lo vi devolviéndose  en  la mitad del camino  para llegar al   Sai, donde fue salvajemente  asesinado.
Esas  fuerzas extrañas  que parecen   entremezclarse en los profundos laberintos del destino, provocaron que el joven en lugar de continuar su camino hacia la venta de comidas, se regresara hasta un “Sai” porque supuestamente necesitaba hacer una llamada.
Y  fue casualmente   por estar hablando por teléfono,  que no advirtió   la presencia de  una  oscura silueta  que  se movía sigilosa en la oscuridad de la noche. Era  John Jairo Fernández, alias   “El Zorrillo”,    quien  con un cuchillo desmesuradamente grande   en su mano, aprovechando que   Iván de Jesús, se encontraba  distraído  hablando por celular   se le fue  por la espalda y  le propinó varias  puñaladas.

La diligencia de necropsia  practicada por el medico  Néstor A Escorcia,  describe la forma   despiadada en que el joven fue destazado: El  cadáver presentaba heridas en  el tórax, anterior al cuello y miembros inferior izquierdo , laceración  peri cardiaca,  laceración en ápex cardiaco laceración en base pulmonar derecha  homotorax,  pulmón de shock, palidez generalizada en órganos,  palidez cutánea.
Ante la contundencia de las evidencias presentadas por la Fiscalía Segunda Especializada, el Juez catorce Penal Municipal,  le impuso  a John Jairo Fernández Charris, alias "El zorrillo", medida de aseguramiento de detención preventiva la cual se encuentra cumpliendo  en la Cárcel Modelo de Barranquilla y el Juzgado Quinto penal del circuito, a cargo de la doctora Margarita Salas,  se apresta a celebrar en los próximos días la audiencia de juzgamiento contra John Jairo Fernández Charris, alias "El zorrillo"

EL  “CARNICERO DE MILWAUKEE”
Raúl Mestre
Algunos amigos suponen que mi pasión por lo macabro, por el terror, por el misterio,   viene por  aquellas   lecturas  de Edgar Allan Poe,  que cuando pelao ocupaban todo mi tiempo,  pero  en realidad no es así.  Mientras escribo sobre el  “Carnicero de Milwaukee” , o sea, Jeffrey Dahmer, quien entre 1978 y 1991     mató a más de  17 hombres, advierto  que mi  fanatismo por el misterio, fue creado por   las películas  dirigidas por Alfred Hitchcock  ante todo por Psicosis , una cinta   protagonizada por Anthony Perkins, quien hacía el papel de Norman Bates. ¿Será que algún lector se acuerde?
Durante trece años, Jeffrey Dahmer, un joven  alto, de ojos azules, piel rojiza, y cabellos ensortijados,   cometió  muchos asesinatos    sin que la policía sospechara de él. Pese a que su conducta era bastante extraña; dormía desnudo y no le importaba asomarse   al jardín para que el vecindario   le viera su gran “pitongo”. Su familia nunca creyó que él fuera un asesino. Su madre le decía “Mi bebe”
En julio de 1991, unos meses antes de la captura de  Dahmer, un muchacho de 14 años, que la prensa de entonces describía como “atlético y bien parecido”  pudo escapar desnudo del apartamento de Jeffrey Dahmer,   y avisó a la policía que  Jeffrey Dahmer, se lo quería  comer,  pero el “Carnicero de Milwaukee”    logró convencer a los agentes    que el muchacho era un   homosexual, que estaba enamorado
Tras marcharse la policía del apartamento, Dahmer, buscó al muchacho y lo  mató. Días más tarde, cuando finalmente la policía  catalogó a Dahmer,  como sospechoso de ese crimen, ingresaron  a su apartamento y lo que vieron los dejó espantados: encontraron en el refrigerador, la cabeza de una de sus víctimas y en una olla  restos de manos y genitales humanos.
Fue en entonces cuando se descubrió que Dahmer, atraía a sus víctimas en visitas que hacía  a cantinas frecuentadas por homosexuales. Tras llevarlas a su apartamento, les hacía ingerir bebidas con drogas, después de lo cual las asesinaba y descuartizaba.
En 1992, cuando Jeffrey Dahmer, fue recluido en la Institución Correccional Columbia, en la región central de Wisconsin, yo estaba en el viejo teatro “Ayacucho”,  uno de esos teatros abiertos que habían en Barranquilla, viendo una  película  de terror,  El bebé de Rosemary  dirigida por Roman Polański y protagonizada por Mia Farrow, cuando de pronto   en la pantalla  salió un aviso que decía:  “A Raúl Mestre, lo solicitan en la puerta” (  eso se acostumbraba antes, ya no ) Era un amigo quien conocía de mi interés por los casos de terror y misterio; porque juntos íbamos a San Nicolás, a comprar las obras de Joyce y Flannery O’connor, quien  me llamaba para  decirme que Jeffrey Dahmer , el “carnicero de de Milwaukee”,   había  reconocido que utilizaba partes de los cuerpos de sus víctimas para prácticas sexuales y actividades de canibalismo.
Seguí todo el proceso hasta el 29 de noviembre de 1994,  cuando un joven que había entrado a Portage (Wisconsin) la cárcel  estadounidense de donde Jeffrey Dahmer cumplía una condena perpetua, lo mató. El joven dijo que    el temible “carnicero de de Milwaukee”,  al quedar solos  intentó accederlo  carnalmente  “Pero  me defendí, y  lo maté con el mismo puñal que él tenía escondido en la celda y con el cual me amenazaba”


EL PUENTE SOBRE EL RIO MAGDALENA


Raúl Mestre
“Déjame que te cuente limeño, ahora que aún perfuma el recuerdo, ahora que aún se mece en un sueño, el viejo puente, el río y la alameda” 
“La flor de la canela” autora (Chabuca Granda)

¿Qué habría sido de Barranquilla, si el 6 de abril de 1974, el presidente Misael Pastrana Barrero, no inaugura el puente sobre el rio magdalena?

Quizá, digo yo acá, hablando solo como los locos, la ciudad no habría conocido nunca las venganzas Y nunca se habría creado un mito en torno al crimen. Ni habría llegado un grupo de  parranderos que, además, fueron todos creadores, pero lo cierto fue que  lo inauguró.

El 1 de julio de 1970 el presidente Carlos Lleras Restrepo, firma el contrato con el consorcio Cuéllar, Serrano, Gómez, Ltda. y la empresa de ingenieros italianos Lodigrani S.A, por un valor de $143'200.000 y un plazo de entrega de 30 meses.
El puente fue diseñado por el profesor italiano Ricardo Morandini, autor del puente Rafael Urdaneta sobre el lago de Maracaibo, para una capacidad de 1.500 vehículos hora. La longitud de orilla a orilla es de 1.500 metros e incluyendo las vías de acceso la obra contemplaba 3.383 m de longitud. Los pilotes alcanzan profundidades hasta de 30 m sobre el lecho del río y fueron construidos en concreto armado con un promedio de 1.80 m de diámetro.
El puente se sostiene sobre 56 columnas que forman 29 tramos de luces en vigas prefabricadas de 47 metros; una luz mayor de 140 y dos adyacentes de 70 m conformadas por vigas cajón que se soportan sobre cuatro apoyos rígidos (las columnas) y cuatro apoyos elásticos (los extremos de los tirantes recubiertos de concreto). Las columnas mayores son de 5 metros y las menores de 2.5 metros de diámetro. El ancho de la calzada es de 12.5 m, y la altura máxima sobre el nivel de las aguas del canal de navegación es de 16 metros.
En la construcción del puente Pumarejo se utilizaron las técnicas más avanzadas que existían en ese entonces. Para ello se prefabricaron las losas de las calzadas; se hincaron 332 pilotes a profundidades de 20 a 30 m; se construyeron las grandes vigas de hasta 120 toneladas de peso por el sistema de cables pretensados; se utilizaron formaletas deslizantes tabla estacados de acero para la fundición de las columnas, viguetas prefabricadas y todo un soporte de grúas, barcos, andamios y centrales de mezcla.Tenía escasamente dieciséis años, cuando fui  con mi mama y mis hermanos  a ver una de las obras más importante de la ingeniería colombiana del siglo XX Han pasado los años y  hoy he vuelto a mis a mis tiempos de escuela, para recordar que en aquel entonces  el profesor decía que en esa  obra murieron más de 500 operarios, que allí se habían invertido 3'400.000 horas de trabajo y que los obreros habían  permanecido 42 meses en su proceso de construcción.
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EN EL DIA DEL TRABAJO?
*¿Acaso no  hay nada que  celebrar?
Raúl Mestre
Mientras en la calle  unos hombres que se han gastado la vida entera  protestando y diciendo, desde los tiempos de Gaitán,  "abajo el imperialismo yanqui" que es la forma como ellos  conmemoran, el “día del trabajo”, en mi casa yo recibía la visita de un amigo entrañable, a quien  conocí en París, en aquellos días de  mayo de 1968  cuando  Daniel Cohn-Bendit, o “Danny, el Rojo”, como era apodado  ese estudiante  que arengaba a las masas y se enfrentaba a los antidisturbios “discurseando”  contra el imperialismo yanqui y nosotros  en el Flore, un célebre café del prestigioso barrio parisino de Saint-Germain-des-Près  arremetíamos  contra los soviéticos, a quienes considerábamos    unos “social imperialistas.
Bueno, pero el cuento es que el amigo  vino  para pasar  una temporada de vacaciones en Cartagena y de paso llegó a  Barranquilla,  con el fin  de pasar en esta ciudad que un dia fue un remanso de paz,  un “día del trabajo” tranquilo, lejos de las algarabías que todos los años forman los comunistas y por  eso estábamos allí  hablando en Barranquilla como si estuviéramos en  el Flore, el  célebre café  parisino, donde floreció el existencialismo  y donde nacieron  frases: como “Prohibido prohibir”, “La imaginación al poder”, “Abajo los profesores que rajan a los alumnos” y  “Viva la universidad sin clases ni horarios ni profesores”
Después de un sancocho de sábalo, bien  preparado con leche de coco y trocitos de pollo,  lo llevé en medio de las protestas  que habían en la calle,  donde varios tipos  rechazaban   “los bajos salarios,  la alta facturación de los servicios públicos,  y  hasta  la inclemencia del sol y  el regreso de las lluvias”,  a conocer la nueva Barranquilla, la ciudad que “florece para todos”. El amigo que es un hombre alto, de pelo blanco  y a quien ahora, después de tantos años,  le encuentro  cierto parecido con el  Rey Juan Carlos, de España, aburrido con la algarabía de los facinerosos que protestaban , abrió la ventanilla del carro  miró a los manifestantes y les gritó: ¿Por qué no se callan?
Más tarde, para que el hombre no se llevara tan mala impresión de la ciudad, lo invité a tomar un café en uno de los centros comerciales que hay al norte y allí, donde no habían protestas,  ni gente mal vestida, ni indigentes pidiendo plata para comer, ni  nada que mostrara la situación que se vive en Barranquilla, otros amigos de la “jay lay” lo  trataron con tanta amabilidad que tuvo que tomarse once vasos de whisky en media hora. Al atardecer, todavía medio aturdido por las protestas  que había visto en algunas calles de Barranquilla, nuestro amigo se fue para  Italia, con la impresión de haber vivido una de las peores experiencias de su vida. «Esa gente gritona y “quejosa” es la que se tira a las ciudades», me dijo al despedirse. «Son como una plaga».
En realidad, el amigo quien como ya dije  había venido  para pasar  una temporada de vacaciones en Cartagena y  un día del trabajo tranquilo en Barranquilla, lejos de las algarabías que todos los años forman los comunistas, se lamentaba de haberse encontrado de pronto y sin previo aviso enredado con las mismas  protestas de siempre. «Esos tipos no se cansan de joder» Dijo.
La inconformidad del amigo,  empezó en mi casa cuando la muchacha del servicio, una “morocha” que mide  como dos metros y quien   hace varios años vino   de Montería, Yo la verdad no había pensado en todas esas prestaciones, hasta que la muchacha  con sus preguntas me lo hizo notar. «Es que ahora hay una ley que así lo ordena. Dijo la muchacha como adivinando mis pensamientos  y agregó: «Usted como abogado debe saberlo».
Para mí, el rincón más nostálgico de la ciudad, es  el edificio   donde estuvo hasta hace algunos años, la alcaldía de Barranquilla. Aquella edificación  era  un templo  donde se congregaba la gente de bien a tramitar sus asuntos. Era un lugar tranquilo donde  no se veían borrachos, ni gente gritando  ni  formando guachafitas. Allí  uno se sentaba a conversar en medio de un silencio sepulcral con los secretarios del despacho, que señores  bien vestidos, elegantes y tenían siempre sus mancornas y su corbata,  trabajando como Dios manda, con disciplina. No como ahora, que uno llega al  centro y se topa es con un poco de gente en pantalonetas, en chancletas, sin bañarse, en fin, gente que nos hace preocupar por el  futuro de la ciudad. Mi amigo recordó muy bien el lugar, porque   lo conoció en aquellos tiempos en que “Barranquilla era Barranquilla” y la gente pagaba sus impuestos sin protestar. Nadie se atrevía a criticar las actuaciones de los alcaldes. Lo recordaba, digo, pero no lo reconoció cuando lo llevé, y vio   un lugar lleno de letreros groseros como: « No  al cobro del impuesto predial». Barranquilla,    hoy, es  todo  lo contrario  al remanso de paz   que un día  fue.



EL DIA QUE REMATARON  UNA CASA
Raúl Mestre
Desde hacía mucho tiempo   mi madrina Lucilita,  se había  quedado  en la calle, la casa donde  vivió por muchos años en el barrio  San Roque,  la misma  en donde  yo,  con menos de 10 años,  me iba  a bajar   mangos y nísperos de los palos que habían en el patio,  había sido   rematada.  Era  una casa grande   que quedaba en la calle España, en la  mitad de la cuadra.  En sus rincones, me dicen los vecinos  aun se escucha el eco de Lucilita cantando  con esa voz  maravillosa   letras melancólicas y románticas. La casa la compro  una  polaca de dudosa reputación, pero  que gracias a esos títulos  que cualquiera recibe en  Barranquilla, la volvieron  “matrona”  y también abusiva, pues ,    sin respetar  las normas que protegen el  patrimonio arquitectónico de la ciudad, tan pronto como adquirió el titulo,  dijo que  con buenas palacas e influencia, lograría  que en menos de lo que canta un gallo, un curador le aprobaría   la demolición de la casa   para  en su lugar, construir  un  edificio moderno donde  funcionaría un prospero  negocio de “comidas rápidas”.  Mi madrina solo  se enteró  de aquella tragedia, o sea,  del remate de la casa, la orden del  curador  y los planes de la polaca, un día a la hora del almuerzo. Recuerdo que     estábamos en la mesa del patio, bajo el palo que ella había sembrado 20 años antes y  ella no quiso almorzar porque  leía la   sección de clasificados de un periódico. Mama Lola, quien  la conocía lo  suficiente  la  miraba  desde el otro lado de la cabecera y, apenas le vio la cara de desconsuelo, enseguida dejó de comer. Atravesó los cubiertos sobre el plato hondo y se puso con tristeza a arreglar  en silencio el borde del mantel. Después  cuando  la vio   levantarse  de la mesa  y  guardar  el periódico en la bolsa de costura, le preguntó: ¿qué pasa?  y ella,  asustada, con la respiración agitada  y  voz entrecortada dijo: “antes que me digan  tuerta, me asomo a la puerta” y salió corriendo.   A las dos horas  consiguió  dos carpas de lona, remendadas, que le regalaron en una embotelladora de gaseosas, las  abrió en un lote baldío, por los lados del    cementerio Universal  y  allí vivió hasta la semana pasada cuando   la encontraron; bajo  de  un palo de matarratón,  con su vieja cartera de charol entre sus manos tirada en el piso mientras  la brisa fresca que venia  del rio  movía débilmente la flor que tenía en la cabeza.  Los perros callejeros  la  miraban  a prudente distancia, mientras que un joven con un “cartapacio” de papeles   bajo el brazo, se le acercaba con desconcierto …


LA PRIMAVERA DE PRAGA, Y
LA  VIDA DE  MILÁN KUNDERA
Un período de liberalización política en Checoslovaquia
Raúl Mestre
La Primavera de Praga fue un período de liberalización política en Checoslovaquia, que duró desde el 5 de enero de 1968,  hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país fue invadido por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia. 
La Primavera de Praga” acabó en 1968, cuando las tropas del pacto de Varsovia invadieron  Checoslovaquia y ponen fin al proceso de apertura política.
Pero lo que hoy quiero resaltar en esta “crónica de domingo”   es que en  junio de 1967, una pequeña fracción de la Unión de Escritores de Checoslovaquia, simpatizaron con socialistas, como Milán Kundera, un escritor checo que al término de la Segunda Guerra Mundial, se afilió al Partido Comunista, del que fue expulsado  y tuvo que ganarse la vida como  pianista de jazz instrumento que su padre le había enseñado a tocar a muy temprana edad.
Aquel mismo año Milán Kundera, termina sus estudios secundarios y comienza a estudiar literatura y estética en la Universidad Carolina de Praga, pero después de dos semestres se pasa a la Facultad de Cine de la Academia de Praga, que finaliza en 1952. En 1956 se reintegró en el Partido Comunista, enseñó  historia del cine en la Academia de Música y Arte dramatizado y posteriormente en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga, pero el 20 de agosto de 1968 cuando el periodo de liberalización política en Checoslovaquia, llega a su final y  600.000 soldados  y 2.300 tanques invadieron el país, sus obras se prohibieron y Milán Kundera quedó desempleado.
En 1975 consiguió emigrar a Francia, y entre ese año y 1980 enseñó literatura comparada en la Universidad de Rennes, y más tarde en la École des Hautes Étudesde París. “La vida está en otra parte” obtiene el Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia durante el año de su aparición. Su siguiente novela, “La despedida”, obtuvo el Premio Mondello al mejor libro editado en Italia.
En 1981, el conjunto de la obra de Kundera mereció en Estados Unidos el “Commonwealth Award”, premio otorgado simultáneamente al conjunto de la obra dramática de Tennessee Williams. Ese año la publicación del  libro “de la risa y el olvido” le valió la revocación de su ciudadanía checa.
En 1984 publicaría “La insoportable levedad del ser”, considerada como una de sus obras cumbres. A pesar de su militancia comunista en su juventud, Kundera se convirtió, desde el inicio de su actividad literaria, en un crítico mordaz del socialismo. A su vez, su principal obra, “La insoportable levedad del ser, se convirtió en una referencia importante a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en Europa del Este durante la Guerra Fría.