domingo, 8 de septiembre de 2013

LA MASACRE EN EL DINERS CLUB: CELADOR SE HIZO
 EL MUERTO, Y  DIO PISTAS SOBRE LOS CRIMINALES
Una de las peores tragedias ocurridas en este país
Raúl Mestre
Desde hacía mucho tiempo quería escribir sobre aquella masacre  ocurrida el 3 de diciembre de 1984  en el Diners Club  de Cali. El escalofriante hecho ocurrió    exactamente en el edificio Otero, en pleno corazón de la sultana del Valle. Fue  una de las peores tragedias ocurridas en este país. Sin embargo fue un hecho que se olvidó rápidamente. Recuerdo que aquel día desde las 7:30 y hasta la medianoche, el edificio ubicado en la esquina de la calle 12 con carrera quinta, en la Plaza de Cayzedo, vivió un ritual de sangre en el que nueve mujeres y dos hombres fueron asesinados a puñal y bala, y cinco personas más sobrevivieron a ese horror.
En los dos días siguientes al crimen fueron capturados Luis James Rodríguez, de 18 años, y Jaime Serrano Santibáñez, de 21, quien hasta un mes antes había sido vigilante del lugar y excompañero de las víctima Nunca se logró ubicar a Francisco Antonio Ruiz, o 'Frank', de 23 años, el tercer implicado, de quien años después saldría la versión, nunca confirmada, de que habría muerto.
"En esos días la prensa se centró en los dos personajes capturados. Jaime era un joven de tez morena, ojos verdes, algo desafiante y cínico. Y James era un muchacho de apenas 18 años. Se les condenó a 30 años, de los que por trabajo, estudio y buen comportamiento, pagaron apenas algo más de la mitad.
Se concluyó que el móvil del crimen  había sido el hurto -un millón de pesos- y cierto deseo de venganza. Tantos años después aun por mi  cabeza dan vueltas las imágenes, los rostros de las mujeres y el ritual de sangre que se vivió aquel día. Jaime Serrano santibaňez ex vigilante de 21 años de edad, que habia perdido su trabajo hacia un mes con la empresa Wackenhaut, dirigió la banda de cuatro hombres que asaltó las oficinas de Diners Club en Cali Valle colombia, y en un ritual de muerte que duró cuatro horas asesinó a bala y cuchillo a nueve personas e hirió a cinco más. Tras ultimar a siete mujeres y dos hombres, Jaime Serrano, cabecilla de la banda, dejó una misteriosa inscripción en una de las paredes: “Lo siento Lalo, es el desquite. La próxima vez debes colaborarnos como lo hiciste la primera vez”. La Policía capturó a Serrano, James Rodríguez y Francisco Ruiz.
Aquella noche los empleados se habían quedado después de la jornada laboral para adornar la oficina con motivos navideños. Era un tres de diciembre de 1984, y ya se estaban haciendo los preparativos para el alumbrado de la noche de las velitas. Eso lo sabía Jaime Serrano Santibáñez, pues había trabajado allí. Querían terminar el año con plata en el bolsillo, y conocían bien el movimiento de caja del Diners Club en el edificio Otero de Cali. Fue una noche horrenda. Sin compasión alguna Jaime Serrano Santibañez, Luis Jamer Rodríguez Díaz, y Francisco Antonio Ruíz Gómez agredieron a 14 indefensas personas. Nueve de ellos murieron a bala y cuchillo.
Cuando ya el acto estaba consumado, escaparon con un escaso botín. Uno de los celadores de la empresa Wackenhaut se hizo el muerto, y fue quien dio pistas sobre los criminales. La policía capturó a Serrano y a Rodríguez en sus casas al día siguiente.
El único que se logró evadir fue Francisco Antonio Ruíz, alias Frank . El juicio a los capturados lo inició el juez segundo Superior de Cali, José Hugo Valdés, con la intervención de Benhur Buriticá como fiscal, y los abogados Diego Garcés y Francisco Ferreira como parte penal y civil, respectivamente.
Procesalmente la justicia logró su objetivo. Jaime Serrano y Luis Jamer Rodríguez fueron sentenciados a 30 años de prisión. Francisco Antonio Ruíz fue juzgado como reo ausente, con una pena similar. Al poco tiempo se difundió una noticia que para los familiares de las víctimas sonó a contentillo: A Frank, el asesino ausente, lo mataron.Su cuerpo jamás apareció. Cuatro familias de las víctimas entablaron demanda laboral contra Diners quien solo le reconoció a cada familia 300 mil pesos y un seguro de vida grupo por 572 mil pesos.
Los familiares de María Fernanda Rivera, Rosina Sanclemente, Martha Liliana Iglesias, y Elizabeth Salazar, le dieron poder al abogado Gustavo Ruíz Montoya, quien según Hernán Rivera, padre de una de las niñas, por negligencia o por intereses particulares, les dejó vencer el plazo para la demanda.
Fue tal la desilusión que dejó el abogado Ruíz Montoya en las familias, que los afectados prefirieron dejar las cosa así, y no pelear contra la corriente, pues según sostienen algunos familiares, dizque por falta de pruebas , el abogado se puso a favor del Diners y en contra de las niñas.
El proceso quedó en el olvido, está en ceros, no hay demanda, no se supo la verdad del destino de Frank, no hay nada. Y según Hernán Rivera, por la corrupción de abogados y jueces, la justicia en Colombia está en nada. Rebajaron la pena Tunja Jaime Serrano Santibáñez, está actualmente recluido en la Penitenciaría Nacional del Barne, ubicada entre Tunja y Paipa en el municipio de Boyacá. Llegó allí hace ocho años y tres meses remitido por el juez segundo superior de Cali, contando con quinto año de primaria.
Actualmente adelanta décimo grado. En el penal conoció a María Inés, una mujer con quien ha hecho vida marital y con la que tiene un hijo de tres años nacido dentro del centro penitenciario, y a quien bautizaron allí mismo con el nombre de Jaime Jr.
Por haber demostrado buena conducta se le rebajaron dos años y dos meses de condena. Además se le está gestionando ante la Dirección Nacional de Prisiones un permiso de 72 horas como compensación a la sumisión y rehabilitación que ha demostrado, el cual podrá disfrutar sin guardianes ni condiciones mientras no salga del país, con la condición de que una vez se cumpla el plazo, debe volver a prisión.
Jaime Serrano Santibáñez y Luis James Rodríguez, los asesinos de la masacre del Diners Club de Cali, recuperaron la libertad en el 2002, habiendo asesinado a nueve personas.Casos como estos, donde hay gente buena condenada de por vida y gente perversa pagando condenas irrisorias, socavan la institucionalidad de un país que no cree en su justicia El periodista Armando Galvis, quien aparece entre los testimonios y cubrió para el diario El País esa masacre, dice que "en Cali no se había presentado un hecho de esas características. Fue un reto periodístico tratar de acercarse a las familias, tener la información oficial, la declaración de algún sobreviviente".
Julio Romero fue el primer reportero gráfico en el lugar. Trabajaba en Occidente, a media cuadra del sitio y por eso fue el único medio escrito en registrar la masacre al día siguiente.
"De madrugada, el 4 de diciembre, cambiamos todo el periódico, pero no publicamos imágenes tan crudas. Otros medios nos pidieron material y las publicaron así. Por eso el 5 el impacto en la ciudad fue terrible", dice.
Con más pausa, y sin la prisa que exige la información periodística, años después, los escritores Osorio y Valderrama, durante más de tres años, repasaron en archivos y entrevistaron a familiares y sobrevivientes, para su libro 'La Mirada de los condenados', que terminaron en el 2003.
Osorio refiere que los 2.000 ejemplares se agotaron, pero hizo falta una editora con 'músculo financiero'.
Al periodista lo sorprendió que casi dos décadas después, la familia de una de las jóvenes mantuviera el cuarto de ella intacto y con muchas de sus prendas.. Aunque sabe que para los allegados de las víctimas, cada diciembre es un dolor terrible, al recordar cuando sus seres queridos se quedaron unas horas más en la oficina para adornarla con motivos navideños sin saber que serían asesinados de la forma más cruel.

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